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7 consejos para hacer trasplantes con éxito

En el artículo de hoy te voy a dar 7 consejos para hacer trasplantes para tener éxito seguro ya que el trasplante es una de las tareas más delicadas en el huerto o jardín, si te pasa que al cambiar tu planta de sitio se termina muriendo este artículo es para ti.

Ya sea que estés moviendo una pequeña plántula desde el semillero al huerto, o reubicando un arbusto en el jardín, el proceso implica un inevitable shock de trasplante. Este estrés puede manifestarse como marchitez, caída de hojas e incluso muerte si no se maneja correctamente.

La clave del éxito reside en reducir al máximo el daño a las raíces y crear las condiciones óptimas para que la planta se recupere rápidamente. Aquí están los siete consejos esenciales que te ayudarán a dominar el arte del trasplante.

1. Prepara el terreno antes de realizarlo

El error más común al trasplantar es sacar la planta de su sitio antes de tener el nuevo preparado y eso es condenarla al shock. Las raíces una vez expuestas al aire se deshidratan y esto hará que sufra, así que antes de mover nada, deja todo listo en su nuevo lugar.

Al hacer trasplantes el hoyo o la maceta ha de ser algo más grande que el cepellón de la planta, para que las raíces nuevas tengan espacio para expandirse. El sustrato deberá ser suelto, aireado y tener buena materia orgánica, para mí lo ideal es una mezcla de 60 % tierra vegetal, 30 % compost o humus de lombriz y 10 % perlita o arena.

El nuevo hogar de nuestra planta debe tener humedad, ni seco ni empapado. Si el sustrato está completamente seco, las raíces se “queman” por falta de agua y si está encharcado, se ahogan por falta de oxígeno. En cuanto a la temperatura, evita trasplantar si el suelo está frío (menos de 10 °C) o muy caliente (más de 30 °C).

Un truco muy útil al hacer trasplantes es regar el lugar nuevo una hora antes del trasplante, para que la humedad se reparta bien y el terreno esté mullido. De ese modo, en cuanto coloques la planta, las raíces entran en contacto inmediato con un entorno acogedor y equilibrado.

2. Elige el momento adecuado

El momento del trasplante es determinante. Trasplantar en el momento equivocado puede hacer fracasar cualquier esfuerzo, por meticuloso que sea.

La mejor época del año

La regla de oro para la mayoría de árboles y arbustos perennes es trasplantar durante el periodo de latencia, es decir, al final del otoño o al comienzo de la primavera, antes de que el nuevo crecimiento de las hojas comience vigorosamente.

En este estado, la demanda de agua y nutrientes del follaje es mínima, haciendo que la planta concentre su energía en la curación y regeneración de las raíces.

En cuanto a las hortalizas y plántulas anuales, espera hasta que hayan desarrollado al menos 4 a 6 hojas verdaderas y el riesgo de heladas haya desaparecido por completo.

En cambio en pleno verano, al hacer trasplantes bajo el sol del mediodía, la planta está transpirando a toda velocidad, y si además la sacas del suelo, las raíces no pueden reemplazar esa pérdida de agua. Como resultado tendremos hojas mustias y tallos blandos.

La mejor hora del día

Cuando hace calor lo ideal es trasplantar al final de la tarde o en un día nublado y templado. Así las raíces tienen toda la noche para adaptarse al nuevo entorno antes de volver a soportar radiación solar directa. La humedad del aire también suele ser más alta por la tarde, lo que ayuda a reducir la evaporación del agua en las hojas. Si trasplantas en exterior, evita los días de viento fuerte ya que seca más que el sol.

3. Cuida las raíces al hacer trasplantes

Un truco extra es que antes de un trasplante pongas tu plantita en un cubo con agua entre 10 y 15 minutos, esta se hidrata y así las raíces estarán llenas de agua y no sufrirán tanto el cambio.

Las raíces son extremadamente delicadas y aunque nos dé la tentación en algunas ocasiones de romper en exceso el cepellón, hacerlo mal puede romper los pequeños pelillos, que son justo los que absorben agua y nutrientes, debemos hacerlo con cuidado.

Cuando saques la planta de la maceta sujétala por la base del tallo, nunca por las hojas. Si el cepellón está muy apretado, puedes aflojar ligeramente las raíces con los dedos o un palillo, solo lo justo para que empiecen a expandirse y no estén apelmazadas.

Si ves raíces negras o podridas, córtalas con tijeras limpias y desinfectadas y desinféctalas de nuevo después de su uso. Nunca sacudas en exceso la tierra anterior ya que quitar toda la tierra puede causar más estrés, salvo que sea una tierra muy mala.

Evita el sol directo mientras manipulas las raíces. Si tienes que trasplantar varias plantas, colócalas bajo sombra o cúbrelas con algo mientras trabajas. Porque esos minutos marcan la diferencia entre una planta que se adapta y una que se queda parada semanas.

4. Productos especializados

Otra opción que tenemos para evitar que una planta sufra con el trasplante es usar productos que tenemos en el mercado actualmente, yo como puedes ver en el vídeo voy a usar el TECMA ALGAE ACTIVE PRO, de nuestros amigos de Satecma que patrocinan este artículo.

Se trata de un bioestimulante natural elaborado a partir de extractos concentrados de tres tipos de algas marinas —Ecklonia máxima, Laminaria digitata y Ascophyllum nodosum— que aportan aminoácidos, vitaminas y fitohormonas naturales.

Su acción potencia el sistema radicular, activa las raíces secundarias y mejora la asimilación de nutrientes, ayudando a que la planta se adapte mucho mejor al nuevo entorno tras el trasplante.

Además, estimula el crecimiento, favorece la brotación equilibrada y refuerza la resistencia al estrés ambiental, algo clave en esos primeros días críticos. Podemos aplicarlo tanto vía foliar como en fertirrigación, desde el momento del trasplante y de forma periódica.

Así que, al hacer trasplantes, si queremos una recuperación más rápida, un desarrollo fuerte y una planta más vigorosa después del trasplante, TECMA ALGAE ACTIVE PRO es una excelente alternativa dentro de nuestras opciones.

5. Riego

El primer riego es decisivo tras hacer trasplantes, es sobre todo para que la planta se asiente puesto que elimina cualquier bolsa de aire y asegura el contacto total entre las raíces y la nueva tierra húmeda, permitiendo que la absorción de agua comience de inmediato. Usar TECMA ALGAE en su primer riego garantiza que la planta no sufra.

Consejos

Lo ideal es regar despacio y en dos tiempos, primero un riego ligero para que la tierra se asiente, esperamos unos minutos y hacemos un segundo riego más generoso. Así el agua penetra bien y no arrastra la tierra hacia abajo.

Al mezclar el agua de riego con un bioestimulante, recuerda que no hace falta abusar, usa siempre la dosis recomendada por el fabricante y aplicarlo cada 15–20 días durante el primer mes, esto es más que suficiente para acompañar a la planta en su adaptación.

6. Sombra, calma y observación

Después de un trasplante, la planta necesita unos días de reposo. Durante ese tiempo, el objetivo es que no gaste energía en sobrevivir, sino en regenerar raíces. Lo mejor es mantenerla a la sombra o en semisombra durante al menos 48–72 horas.

Cuidados

Si no tienes una zona sombreada, puedes cubrirla con una tela fina o una malla de sombreo. Evita también el viento fuerte y los cambios bruscos de temperatura. Durante esos primeros días no abones con fertilizantes ya se los dimos con el sustrato y el riego y no la podes ni manipules.

Vigila la humedad porque el sustrato debe permanecer ligeramente húmedo, pero nunca encharcado. Pasados tres o cuatro días, puedes empezar a exponerla poco a poco al sol, aumentando el tiempo cada jornada. Esa transición gradual evita el shock lumínico y permite que las raíces vayan suministrando agua a medida que se activan.

7. Cuida la microbiología del suelo

Es todo un ejército invisible que salva nuestras plantas al trasplantarlas y lo digo porque cuando las cambiamos de lugar, solemos pensar solo en la planta, pero lo que realmente determina si se adapta o no es el suelo y su vida microbiana.

Las raíces no trabajan solas, dependen de bacterias y hongos beneficiosos, en definitiva la vida que tiene a su alrededor. Si ese entorno desaparece o es pobre la planta pierde aliados justo cuando más los necesita, ya que cambiarla a otro suelo es un momento crítico.

Evita usar agua para riego con cloro directamente tras el trasplante ya que el cloro mata parte del microbioma del suelo. Deja reposar el agua del grifo 24 horas o usa agua de lluvia.

Añade materia orgánica viva, como humus de lombriz, compost maduro o extractos microbianos, para reactivar la actividad biológica. Esto crea un escudo natural alrededor de las raíces y ayuda a que se instalen sin estrés.

Y si además usas un bioestimulante natural de algas, el efecto se multiplica porque los compuestos orgánicos que contiene que son aminoácidos, manitol y fitohormonas no solo nutren la planta, sino que también alimentan a esas bacterias buenas del suelo.

Un dato curioso es que en una cucharada de suelo sano contiene más seres vivos que todos los humanos del planeta. Y todos ellos trabajan gratis para que tu planta se adapte.

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