Seguramente si estás leyendo esto, es porque compartimos un enemigo común. Es un enemigo que no tiene prisa, que no tiene huesos, que alguno lleva la casa a cuestas y además tiene más de 10.000 dientes, y por si fura poco tiene un hambre insaciable.

Los caracoles y babosas cuando pillan tu planta o la hacen desaparecer o la dejan llena de agujeros, hoy te voy contar 3 métodos definitivos que te vendrán de categoría para esta plaga tan voraz y además desmontaremos algún mito que hay muy conocido.
Índice
¿Por qué pierdes la guerra contra caracoles y babosas?
Antes de ir a las soluciones, tenemos que entender por qué los métodos que has probado fallan. Muchos de vosotros me escribís diciendo: ‘He puesto cáscaras de huevo y pasan igual’.
Se dice que las cáscaras cortan al caracol, pero no es cierto. La baba de un caracol es una maravilla de la ingeniería biológica, es tan denso y protector que pueden pasar sobre el filo de una cuchilla de afeitar sin hacerse un rasguño.
Poner cáscaras de huevo es, básicamente, ponerles una alfombra rugosa, quizás algo incómoda pero indiferente. Para ganarles, hay que entender su debilidad: la ósmosis y la electricidad, ellos son un 80% agua así que si controlamos su humedad o su sistema nervioso, ganamos.
Método 1: El cobre
Vamos con el primer método para luchar contra un problema de caracoles y babosas, y el más elegante: el cobre. Pero ojo, no es suficiente poner un cable y ya está, hay una ciencia detrás de esto que muy pocos explican bien.
El caracol siente una sensación de calambre al tocarlo porque se produce una reacción galvánica, como cuando de pequeños tocábamos una pila con la lengua. Y es que el moco de estos gasterópodos es electrolítico.
Al entrar en contacto con el metal, se genera una corriente eléctrica mínima, pero lo suficientemente molesta para que su sistema nervioso le diga que no es por ahí. Es un sistema de seguridad perimetral que no gasta batería y funciona las 24 horas.
Podrías poner una batería, pero lleva un mantenimiento y si pones una placa solar durante el día funcionaría aunque por la noche no, pero lo dicho la reacción que produce el cobre con los caracoles y babosas es suficiente como disuasión.
Tipos de Cobre y Cómo Elegir
La más común es la cinta de cobre autoadhesiva. Es barata y fácil de poner, pero tiene un fallo y es que si la compras demasiado estrecha, de 1 cm, un caracol grande simplemente pasará por encima estirando su cuerpo. Para que sea efectiva, necesitas un ancho de 3 a 4 cm.
Si tienes bancales de madera grandes, yo prefiero la malla de cobre. Es una red que se grapa al borde y es mejor porque tiene relieve. Al caracol no solo le da el calambre, sino que por la textura le resulta físicamente incómodo pasar por encima.

Instalación
El primer paso es limpiar la zona donde vayas a pegar la cinta con alcohol a poder ser, ya que si la pegas en una maceta o superficie sucia se despegará en la primera lluvia.
Segundo paso es cerrar el círculo porque si dejas un solo milímetro de separación en la unión de la cinta, el caracol encontrará la puerta abierta, son expertos en encontrar fallos de seguridad. Asegúrate de que los extremos se solapen.
Y ahora, el error que nadie te cuenta: el efecto puente. Si instalas tu barrera de cobre perfecta, pero dejas que una hoja de la planta toque el suelo, o que una hierba alta toque la maceta por encima del cobre esto les permitirá subir trepando por ella y comer todo lo que quieran. Mantén el perímetro limpio de ‘ramas puente’.
Mantenimiento: El truco del Vinagre
El cobre, al contacto con el oxígeno y el agua, crea una capa de pátina verde o marrón, esa capa es aislante. Si el cobre no brilla, no da calambre, así que si no quieres que en pocos meses deje de funcionar, límpiala una vez al mes.
Coge un poco de vinagre de limpieza o limón, un estropajo viejo, y frótala. En cuanto recupera ese color naranja brillante, vuelve a estar activa. Es un mantenimiento de 30 segundos que te ahorra tener que replantar todo el huerto y no hará falta que compres cinta nueva.
Método 2: Solución profesional y eco
En caso de que la plaga sea muy seria ya deberíamos pasar al siguiente nivel. Vamos a usar la tecnología aplicada a la agricultura ecológica, sacaremos la artillería pesada.
Aquí es donde entra nuestro patrocinador Batlle, y es que es cuando la situación se pone seria con estas plagas y no las puedes controlar cuando contar con el Anti-caracoles y Babosas de Batlle es un acierto total, ya que funciona de categoría.
Esta aprobado para Agricultura Ecológica porque su principio activo es el Fosfato Férrico que es un compuesto que ya existe en la naturaleza. Cuando el caracol lo ingiere, le quita el hambre de inmediato, se retiran a su escondite y te dejan en paz.
Y lo mejor de este método es que si un pájaro o tu mascota tocan el cebo, no hay riesgo. Viene en formato de gránulos están diseñados con una tecnología de resistencia a la humedad por eso podéis aplicarlos después de regar o incluso si el cielo amenaza lluvia.
Aunque se moje el cebo aguanta, no se deshace y sigue siendo atractivo para los caracoles durante días. Esto es lo que marca la diferencia entre perder tu cosecha en una noche de tormenta o dormir tranquilo sabiendo que tu barrera sigue activa.
Aplicación
La forma correcta es esparcir los gránulos de forma uniforme, unos 5 gramos por metro cuadrado (que es básicamente un puñadito disperso). Con una caja de estas tenéis para cubrir una superficie enorme aunque siempre hay que consultar las indicaciones del fabricante.
Simplemente rodead vuestros bancales o las plantas más sensibles, como las lechugas o las fresas, y dejad que el producto haga su magia. Confiar en marcas como Batlle, es ir sobre seguro. No solo proteges tus plantas, sino que cuidas el ecosistema de tu jardín.
Método 3: Control, el «refugio trampa»
Con este método dejas que la naturaleza trabaje por ti, el caracol es nocturno porque no le gusta el sol, durante el día, se esconde en sitios frescos. En lugar de buscarlos hoja por hoja, vamos a crearles lugares donde se encuentren cómodos para refugiarse.
Pon tablas de madera o tejas planas en el suelo y riégalas un poco por debajo. Por la mañana, cuando salga el sol, todos los caracoles de la zona se irán a dormir debajo de esa tabla, solo tienes que levantarla a las 10 de la mañana y recogerlos todos de golpe.
Y si quieres subir de nivel, atrae a sus depredadores. Un montón de troncos viejos en una esquina del jardín atraerá a sapos y erizos, un solo sapo puede comerse docenas de babosas en una noche, eso es biotecnología gratuita.
¿Con qué método de estos tres te quedas para combatir caracoles y babosas? Puedes aprender más en mi academia online HortiAcademy.es además de seguirme en YouTube.