Hoy vamos a ver por qué se caen las flores de tus tomateras, es un problema más común de lo que crees. Y es que es verdaderamente frustrante cuando ves tus plantas preciosas, gigantes y llenas de flores y de repente ves que todas están en el suelo.

Cuando la planta sigue verde pero ha decido que no va a producir hay que saber qué le pasa para ponerle remedio lo antes posible porque no te dará tomates. Hay plantas espectaculares, con hojas enormes y perfectas pero se caen las flores no nos interesa.
Hoy te voy a enseñar 3 consejos clave para evitar que las flores del tomate se caigan y conseguir que se transformen en tomates reales, sabrosos y sanos. Vamos con el primer problema y solución.
Índice
El estrés térmico
La mayoría de la gente cree que el tomate solo necesita sol y agua, pero el tomate acusa mucho la temperatura, más de lo que parece. Cuando hace demasiado calor o demasiado frío, la planta entra en modo supervivencia y lo primero que sacrifica son las flores.
Porque la producción de frutos consume energía y cuando las temperaturas superan aproximadamente los 35 grados durante el día, o las noches se mantienen demasiado cálidas, el polen pierde viabilidad. Es decir, la flor puede verse perfecta… pero no fecunda.
Y una flor que no fecunda, se cae y como es lógico no va a producir un tomate. Y las tomateras al frío también son muy sensibles. Si tenemos noches por debajo de 10-12 grados, la planta también se bloquea y su productividad desaparece.
Solución
Lo cierto es que algo muy simple como efectivo que es colocar una protección parcial en las horas más extremas de calor del día en verano, especialmente si cultivas en macetas o terrazas. Una malla de sombreo ligera o incluso una tela fina puede bajar muchísimo el estrés térmico.
Además mantener la humedad estable para que la planta no entre en pánico hídrico también ayuda y deberás evitar cambios bruscos de riego. Hay personas que dejan que la planta esté seca durante dos días y luego le mete un riego exagerado.
Esto también puede causar estrés y se caen las flores. La tomatera ama la estabilidad, tanto en el riego como en temperatura, cuando consigues controlar ambas la diferencia es alucinante.
Las flores empiezan a dejar de caer y aparecen los primeros tomates. La solución está clara, estabilidad, riegos moderados pero frecuentes y si en tu zona hace mucho calor como en la mía plantéate algo de malla de sombra con un 40% de sombreo será más que suficiente.
Desequilibrio nutricional
Este problema es importantísimo porque mucha gente piensa que cuanto más fertilizante le proporcionemos a nuestras tomateras mejor. Entonces van al vivero, compran un abono súper potente, la planta explota en hojas verdes gigantescas y creen que es lo mejor.
Pero no, porque la planta está usando toda su energía en crecer vegetativamente, o sea solamente hojas y tallos, pero no frutos, no dará flor y si sale seguramente se caiga.
Cuando hay exceso de nitrógeno, el tomate se pone comodísimo creciendo en verde y deja en segundo plano la reproducción, que es producir frutos. ¿Y qué pasa entonces? Exacto: se caen las flores porque la planta no tiene equilibrio interno para sostenerlas.
Y este error es muy peligroso porque visualmente la planta parece sana. Tú la ves enorme y te confías, pero así nunca tendrás tomates. Solo te servirán de decorado vegetal. Ahora vamos a ver qué hacer en estos casos.
Consejo
Aquí el truco está en entender que la tomatera necesita equilibrio nutricional. En la fase de floración necesita más fósforo y potasio comparado con el nitrógeno. Eso ayuda muchísimo a que la flor se mantenga y empiece la formación del fruto.
Una manera de notar si te has pasado con el nitrógeno es que las plantas tendrán ese verde oscuro exagerado y tallos demasiado tiernos y seguramente si echa se le caen las flores.
Una solución muy efectiva es dejar de sobrealimentar la planta y usar fertilización más equilibrada durante la floración. Porque usar productos siempre ecológicos, está bien, pero hay que hacerlo de forma adecuada y en el momento oportuno.
También ayuda muchísimo podar ligeramente los chupones innecesarios para mejorar la ventilación y distribución de energía. Porque cuando la planta está demasiado densa, se crea humedad acumulada, peor polinización y más estrés general.
Y aquí hay un detalle que poca gente conoce y es que las flores del tomate se autopolinizan, pero necesitan vibración. En exterior normalmente lo hacen el viento o los insectos. Pero en terrazas cerradas o invernaderos urbanos a veces falla muchísimo.
Por eso si haces como hacía mi abuelo que literalmente agitaba suavemente las plantas o golpeaba apenas las varas de soporte durante la mañana para ayudar a liberar el polen seguramente sea suficiente para una buena polinización.
El pequeño empujón
Ahora quiero hablarte de algo que muchísima gente pasa por alto cuando cultiva tomates. Normalmente todos nos obsesionamos con el riego, el sol o el fertilizante… pero casi nadie piensa en cómo ayudar a la planta justo en el momento donde más esfuerzo está haciendo.
Y ese momento es la floración. Es probablemente la etapa más delicada de todo el cultivo. Porque la tomatera pasa de simplemente crecer… a empezar a producir. Y ahí el desgaste energético es brutal. La planta tiene que mantener flores activas, preparar el cuajado y empezar a desarrollar fruto prácticamente al mismo tiempo, se vuelve multitarea.
Y aquí es donde se caen las flores de las tomateras. La planta no necesariamente está mal, simplemente no tiene suficiente apoyo fisiológico para sostener ese ritmo.

Por eso, durante plena floración, yo utilizo TECMA NODOSUM de nuestros amigos de SATECMA, que patrocinan este artículo. Honestamente, me gusta porque no intenta vender la típica fantasía absurda de producto milagroso.
Lo interesante está en lo que contiene y en el momento en que se utiliza. TECMA NODOSUM es un extracto líquido de algas Ascophyllum nodosum, especialmente indicado para épocas de estrés o etapas determinantes del cultivo.
Además contiene ácido algínico, manitol y potasio soluble en agua, y se aplica vía foliar, recuerda revisar las dosis recomendadas para cada cultivo.
Y aquí viene lo interesante, las algas Ascophyllum nodosum llevan muchísimo tiempo utilizándose en agricultura profesional porque contienen compuestos bioactivos naturales asociados al apoyo fisiológico de la planta.

Básicamente ayudan a que el cultivo gestione mejor momentos de alta demanda energética, que es exactamente lo que ocurre durante la floración.
Además, algo que me gusta de este tipo de aplicaciones foliares es que la respuesta suele ser bastante rápida porque la planta absorbe directamente los compuestos por la hoja. Y durante la floración eso puede marcar diferencia justo cuando el cultivo más lo necesita.
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